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Blog / Qué secadoras elegir: ¿de evacuación, condensación o bomba calor?

La secadora se ha convertido en un imprescindible junto a la lavadora, sobre todo en una zona más húmeda donde la ropa cuesta bastante secarse y se impregna con olor a humedad. Pero, aunque no vivas en zonas con mucha humedad, en invierno es un aparato útil cuando llueve todos los días y no se puede tender fuera. Además, facilita el planchado y deja los jerséis y toallas más mullidos y suaves.
Su mecánica es sencilla y, aunque cada tipo tenga sus programas y funciones una secadora de máxima eficiencia, se basa en aspirar el aire y calentarlo para conseguir que la ropa quede seca. En función de cómo expulse la humedad, una secadora puede ser de 3 tipos: evacuación, condensación y bomba de calor.
La secadora de evacuación suele ser la más barata, pero necesita salida al exterior y, por lo general, es la menos eficiente.
Tabla comparativa: evacuación vs condensación vs bomba de calor
| Tipo de secadora | ¿Necesita salida al exterior? | ¿Depósito de agua? | Consumo (tendencia) | Tiempo de secado (tendencia) | Ideal si… |
| Evacuación | Sí (tubo) | No | Más alto | Medio | Quieres la opción más barata y puedes ventilar |
| Condensación | No | Sí (o desagüe) | Medio | Medio | Quieres facilidad de instalación sin pagar tanto |
| Bomba de calor | No | Sí (o desagüe) | Más bajo | Más largo | Buscas eficiencia y mejor cuidado de la ropa. |
Nota: “Consumo” y “tiempo” dependen del modelo, programa, carga y etiqueta energética. Usa la etiqueta UE (A–G) para comparar modelos de forma consistente.
Las secadoras evacuación expulsan el aire por medio de un tubo o conducto, por lo que necesita un espacio donde instalar la salida. Son más económica, aunque su consumo energético es mayor y estropea más las prendas.
Calientan aire (normalmente con resistencias), lo pasan por el tambor y expulsan el aire húmedo al exterior mediante un tubo. Para su instalación, es necesario contar con una salida al exterior.
Las secadoras de condensación son más sofisticadas que las de evacuación, aunque el aire igualmente se caliente usando resistencias eléctricas, pero tras pasarlo por el bombo (aire húmedo y caliente) se extrae la humedad haciendo que pase por un intercambiador refrigerado con aire exterior que condensa la humedad y cae a un depósito de recogida de agua.
Al contrario que las de evacuación, una vez que el aire pierde la humedad en el intercambiador, vuelve al bombo y, a pesar de que sea necesario subir grados de temperatura nuevamente, no coge aire exterior por lo que se ahorra energía.
Calientan aire, lo pasan por el tambor y luego condensan la humedad en un intercambiador: el agua cae a un depósito (o puede ir a desagüe en algunos modelos). Gracias a que se tienen libertad de instalación, son las más demandadas del mercado.
El último tipo es la secadora de bomba de calor que, al contrario que las dos anteriores, no usa resistencias eléctricas para causar calor. En su lugar, usa una bomba de calor, siguiendo un uso parecido a las de condensación, aunque no calientan el aire varias veces, por lo que permite ahorrar en energía.
El ciclo de secado consiste en la repetición del proceso varias veces: calentar el aire, que este circule dentro del tambor, extraer la humedad y volver al principio. En lugar de intercambiador contiene evaporador y son más eficientes.
Secan como una de condensación, pero en vez de generar calor con resistencias “a lo bruto”, recuperan y reutilizan el calor mediante un sistema de bomba de calor. Resultado: menos consumo y secado a menor temperatura. Su funcionamiento es similar a un deshumidificador y posee la ventaja de que es muy eficiente, ya que el calentamiento por bomba de calor es más eficaz que usando resistencias.
Si tuviésemos que valorar cuál de los tres tipos es la más eficiente, sin duda es la secadora con bomba de calor. La eficiencia permite que un aparato eléctrico consuma más o menos energía para conseguir funcionar y eso se traduce también en un ahorro de dinero.
En este sentido, esta secadora funciona de manera más sostenible al calentarse el aire mediante una bomba de calor que es trasladado por un evaporador para hacer desaparecer la humedad. Esta se condensará y terminará cayendo en un depósito o desagüe. De esta forma, el aire vuelve al bombo limpio y listo para ser reutilizado.
Si bien es cierto que una bomba de calor puede ser más cara comparada con los otros tipos que hemos visto, la realidad es que necesita menos vatios para funcionar y eso se traduce en un ahorro energético y de dinero a largo plazo.
Para hacernos una idea, cada una de las secadoras consume:

Instalación y mantenimiento: lo que casi nadie te cuenta (y evita problemas)
Consejos para elegir capacidad, ruido y programas
Si la tienes cerca del salón o dormitorio, prioriza modelos con menos dB y programas nocturnos.

A continuación, os presentamos otros consejos interesantes:
En general, la secadora de bomba de calor suele ser la más eficiente. Para confirmarlo en un modelo concreto, revisa su etiqueta energética y consumo por ciclo.
Si priorizas ahorro y cuidado de la ropa, suele ganar bomba de calor. Si buscas una compra más ajustada y uso ocasional, condensación puede ser suficiente.
Solo si tienes salida al exterior y buscas el menor precio. A largo plazo puede salir más cara de usar por menor eficiencia.
En condensación y bomba de calor, normalmente sí (depósito), salvo que el modelo permita conexión a desagüe.
Comparar por “potencia” no es lo más útil. Mejor mirar etiqueta energética (A–G), consumo por ciclo y capacidad (kg).
Normalmente, bomba de calor, porque suele secar a temperaturas más suaves.
Si quieres ir a tiro, filtra primero por tipo (condensación / bomba de calor) y capacidad (8–10 kg), y luego compara etiqueta energética, dB y programas. En La Casa del Electrodoméstico puedes ver secadoras por tecnología y elegir la que mejor encaje con tu espacio y tu rutina. Si me dices m² de la vivienda, nº de personas y dónde irá instalada, te recomiendo el tipo ideal y el rango de capacidad en 3 líneas.

Comunicación y Marketing Experta en lavado y secado