Orbegozo RF1500 - Radiador de Aceite 7 Elementos 1500W 3 Potencias
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Blog / Radiadores de aceite: qué son, cómo funcionan y qué potencia necesitas
Un radiador de aceite es un calefactor eléctrico portátil que calienta un fluido térmico interno (sellado) y transmite calor a la habitación de forma progresiva. Su ventaja es la inercia térmica: mantiene el calor un tiempo después de apagar
Cuando se trata de calentar una habitación, una de las mejores opciones es el radiador de aceite. ¿Por qué? Porque a diferencia de los termoventiladores o convectores, transmiten calor por radiación y dura más en el tiempo después de apagado.
Seguridad básica: no cubrir, dejar espacio alrededor y evitar zonas húmedas.

Son aquellos radiadores que transmiten calor a la habitación que se quiere calentar mediante un fluido térmico al que llamamos “aceite” . Este aceite se calienta gracias a unas resistencias que hay en el interior y que se activan con electricidad.
El “aceite” es un fluido térmico sellado dentro del radiador. No se quema ni se repone en condiciones normales: su función es almacenar y transportar calor.
Gracias a la inercia térmica, el aparato sigue desprendiendo calor tras apagarse.
El fluido interno retiene calor y ayuda a mantener una temperatura más constante, incluso cuando el termostato corta.
No dependen de ventilador (como un termoventilador), así que suelen ser una opción cómoda para dormir o trabajar.
La mayoría incorporan ruedas y asa: los mueves de una estancia a otra y listo.
Los modelos con termostato y temporizador permiten mantener la temperatura objetivo y evitar horas innecesarias encendidos.
Van muy bien como apoyo en zonas frías de la casa (habitación, estudio) sin tener que calentar toda la vivienda.
Si quieres calor inmediato (por ejemplo, 5-10 minutos), un termoventilador suele calentar antes.
En salones muy grandes o mal aislados, pueden quedarse cortos o requerir mucha potencia/hora.
Un radiador de 2000W encendido 1 hora consume 2 kWh. La clave real de ahorro es usar el termostato y ajustar potencia/horario.
La potencia depende sobre todo del tamaño (m²), el aislamiento y el clima. Como guía general, se usan cálculos aproximados por m² para estimar la potencia necesaria.
Aunque su uso es sencillo, no debemos pasar por alto ciertas precauciones básicas:
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No necesariamente. Consume según potencia y horas. Lo que aporta es inercia térmica y control con termostato/temporizador para optimizar el uso.
Depende de potencia, m², aislamiento y temperatura inicial. En general, es un calor progresivo, no inmediato.
Si el modelo tiene termostato y sistemas de seguridad (sobrecalentamiento/antivuelco) y se respetan distancias y “no cubrir”, suele usarse sin problema. Aun así, evita dejarlo funcionando sin necesidad y sigue el manual.
Suelen ser silenciosos y ofrecen un calor homogéneo, lo que los hace adecuados para dormir o trabajar.
Como orientación habitual: 1500W puede encajar si el aislamiento es correcto; si la zona es fría o hay pérdidas, podría convenir 2000W. (La potencia ideal depende del aislamiento).
No es recomendable en ambientes húmedos mientras te duchas. Prioriza soluciones específicas para baño con protecciones adecuadas y sigue siempre el manual.
Normalmente no: el fluido va sellado. Si hay fuga o avería, debe revisarlo servicio técnico.
A diferencia de los radiadores de aceite que usan un líquido para calentar, los radiadores eléctricos cuentan con un ventilador que expulsa el aire caliente. Además, los calefactores eléctricos dan calor al instante, sin embargo, a diferencia de los de aceite, estos no guardan el calor.
En definitiva, los radiadores de aceite son fáciles de usar, potentes, seguras y además, de un consumo bastante razonable. También se pueden transportar y programar para que lo puedas poner a cualquier hora en cualquier estancia de tu casa.
La elección depende de diferentes factores según la necesidad de cada usuario y el lugar para el que está pensado. De este modo, el radiador de aceite es recomendable para lugares donde la época de frío es dura ya que proporciona un calor potente y duradero. Por otro lado, el aire acondicionado es mejor para lugares donde el invierno no es tan crudo. Además, los radiadores de aceite no necesitan más mantenimiento que el de quitar el polvo y al apagarse seguirá manteniendo el calor hasta que se enfríe el aceite en su interior, al contrario que con el aire acondicionado.
En definitiva, los radiadores de aceite son aparatos muy simples, pero cómodos y útiles para calentar estancias pequeñas. Además, consumen poco, por lo que lo puedes tener sin problemas en alguna habitación de tu casa o en tu oficina. Muy recomendado para complementar tu calefacción general sobre todo en zonas donde el frío es muy duro.

Diseñadora de interiores y dependienta Diseñadora y especialista en electrodomésticos